conversamos con Guillermo Polke, presidente de la Federación Económica de Santa Cruz (FESC), quien expresó una profunda preocupación por la recesión que atraviesa la provincia y el impacto directo que está teniendo en el comercio, las PyMEs y el empleo privado.

Durante la entrevista, Polke remarcó que la crisis económica no es nueva y que desde mediados del año pasado el sector venía advirtiendo sobre la caída del consumo, el cierre de comercios y la pérdida sostenida de puestos de trabajo. Según explicó, lejos de mejorar, la situación se agravó, afectando a todas las regiones de Santa Cruz, cada una con sus particularidades: la salida de YPF en el norte, la caída del turismo en la cordillera y los bajos salarios públicos en la capital provincial.

El titular de la FESC sostuvo que hoy Santa Cruz atraviesa una verdadera “tormenta perfecta”, producto de la recesión nacional, la paralización de la obra pública, la baja de la coparticipación, la caída de las regalías petroleras y el fuerte aumento de los servicios básicos. En ese contexto, advirtió que no hay actualmente ninguna actividad económica que esté creciendo en la provincia.

Polke valoró que finalmente el Gobierno provincial haya reconocido la gravedad de la situación y adelantó que se trabaja en un proyecto de ley para declarar la emergencia PyME, lo que permitiría implementar herramientas de alivio como la suspensión de embargos, facilidades impositivas y mecanismos para sostener el empleo. Aclaró, sin embargo, que estas medidas no solucionarán el problema de fondo, pero pueden brindar “oxígeno” para evitar más cierres.

Además, alertó sobre el alto nivel de endeudamiento de los trabajadores, las elevadas tasas de interés y el cambio en los hábitos de consumo, que impactan de lleno en la actividad comercial. Por último, subrayó la necesidad de crear una mesa de diálogo permanente entre el sector privado y el Estado para reaccionar rápidamente ante una crisis que, según advirtió, no se resolverá en el corto plazo.